Las pequeñas y medianas empresas (PyMEs) representan un pilar fundamental en las economías de América Latina y el Caribe. El 99.5% de las empresas en la región pertenecen a este segmento, aportando aproximadamente el 60% del empleo formal.
A pesar de su relevancia, las PyMEs, particularmente los micro y nano comercios, se enfrentan a una serie de desafíos estructurales que limitan su capacidad de crecimiento y sostenibilidad. En este contexto, la digitalización, específicamente la adopción de pagos electrónicos, emerge como una herramienta clave para fortalecer la competitividad y viabilidad de estas empresas.
Desafíos de las PyMEs y micro comercios.
Los micro y nano comercios, que conforman una proporción significativa del tejido empresarial en la región, experimentan barreras sustanciales para su desarrollo. Entre los retos más significativos se encuentran el acceso restringido a servicios bancarios, la escasa alfabetización digital y los elevados costos operativos.
Adicionalmente, muchas de estas empresas carecen de una gestión adecuada de su flujo de caja, debido a la mezcla de las finanzas personales con las del negocio. Esta situación dificulta la administración financiera, lo que compromete su viabilidad y crecimiento a largo plazo.
Otro obstáculo crítico para estos comercios es el cumplimiento normativo. Las complejas regulaciones y los procedimientos impositivos asociados a la formalización suelen desalentar la adopción de pagos digitales. Como resultado, un gran número de micro y nano comercios continúa operando exclusivamente en efectivo, lo que restringe su acceso a oportunidades financieras más formales y limita su potencial de expansión.
Beneficios de los pagos digitales.
Ante estos desafíos, la implementación de soluciones de pago digital se presenta como un mecanismo eficaz para mejorar la eficiencia operativa y ampliar la capacidad de los comercios. Los pagos digitales no solo optimizan las transacciones, sino que también ofrecen mayores niveles de seguridad frente al fraude y el robo, preocupaciones habituales en las transacciones en efectivo.
Uno de los principales beneficios de los pagos electrónicos es el acceso más directo al crédito. Las plataformas digitales permiten a los micro y nano comercios obtener financiamiento y herramientas contables que facilitan la gestión financiera. Asimismo, la aceptación de pagos digitales no solo amplía la base de clientes, permitiendo ventas en línea, sino que también mejora la imagen del negocio.
De acuerdo con el informe, aceptar tarjetas de crédito y débito incrementa la percepción de seriedad y formalidad, lo que resulta en una mayor confianza por parte de los consumidores y, en muchos casos, en un aumento de las ventas. De hecho, se estima que el 82% de las PyMEs que han adoptado pagos electrónicos reportaron un incremento en sus ingresos.
